suerte y adelante cómo pensamos

Nuestra granja se asienta firmemente sobre tres pilares.

La calidad de los huevos, algo que es fácil comprobar al disfrutar de su sabor y su frescura. A algunas personas les traen recuerdos de aquellos huevos del pueblo, en casa de algún pariente,... Todos hemos disfrutado alguna vez de la experiencia de comer huevos caseros y es algo que deja un gratísimo recuerdo. Nuestros huevos, al ser de gallinas que viven en libertad y comen verde de nuestra hermosa tierra cántabra, recuperan ese sabor que guardamos en la memoria y que tanto hace disfrutar en la mesa a pequeños y mayores.

La garantía del sello ecológico, que certifica un manejo de la granja sujeto a los más exigentes requisitos de bienestar animal, y una trazabilidad en la cadena alimentaria que nos da tranquilidad absoluta: nuestro cuerpo no está recibiendo ni trasgénicos, ni hormonas, ni antibióticos, ni herbicidas.

La exclusividad de una producción limitada, y cuidada al detalle, que genera una producción pequeña pero de excelente calidad y frescura. Quizás no haya huevos para todos en todo momento, pero los que tengan la suerte de conseguirlos, no olvidarán fácilmente su sabor.

En un sentido más amplio, es grato saber que hay movimientos en desarrollo como Slow Food, que defiende una alimentación de calidad, pausada y placentera, redescubriendo los sabores de cada cocina local, contraria al fast food que impera en casi todas partes. En la misma línea, los Alimentos Km.0 fomentan la producción local, evitando la contaminación que supone el abastecimiento de las grandes superficies, con la idea de poner en contacto a los consumidores con los productores más cercanos a su lugar de residencia, en una relación en la que todos salen beneficiados.

En resumen, nuestra granja es calidad de vida, sencillez, naturalidad, amor a Cantabria y su medio rural, respeto por el medio ambiente y armonía con la naturaleza. Nosotros vivimos así. Esta es la filosofía de nuestra granja.

   
 
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